La Trava y la Maga, se ganaron su fama de amargada y malvada respectivamente por un episodio de infeliz memoria que las reunió una noche de marzo con ocasión del tedio y el desasosiego de la mujer de la calle roja quien, harta de todo, acudió a la bruja en busca de “ayuda”. El poco afortunado encuentro de desenlace tragicómico se plasmó en diversas expresiones artísticas, desde la literatura, la fotonovela, el comic, hasta la performance y el video, lo cual las impulsó a los 15 minutos de fama que nos reserva la posmodernidad a sus coetáneos. Este hecho lejos de merecer ser recordado en sí mismo les permitió a ambas mujeres perturbadas -en tanto disparador de tan variados lenguajes artísticos que lo recrearon- encontrar en Mengano la ayuda necesaria para recuperarse de lo más inauténtico de sí mismas mediante el Psicoarte. Gracias a esta praxis lograron ser finalmente quienes hoy son, aceptarse plenamente a sí mismas y reivindicar su cuestionada condición existencial.
En la actualidad son amigas y comparten un lugar en Mengano desde donde se las oye al ocaso de cada día cantar a dúo:
En la actualidad son amigas y comparten un lugar en Mengano desde donde se las oye al ocaso de cada día cantar a dúo:

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